from the Catholic Sentinel
 
Archbishop's 
Column 
by 
Archbishop John G. Vlazny

Dia de Penitencia en reparación por las víctimas del abuso sexual
9/19/03

El pasado 17 de septiembre se llevó a cabo el Día de Oración y Penitencia
de esta temporada de otoño en la Arquidiócesis de Portland. Los feligreses
de esta Arquidiócesis ofrecieron sus oraciones por la sanación espiritual
de todas las víctimas infantiles de abuso sexual.

Cada uno de los casos en donde se ha dado el abuso sexual a menores de
edad por parte de los miembros del clero, aquí en Oregon o en cualquier
parte de los Estados Unidos, se puede calificar como un acto reprobable.
Pero las personas de fe saben que Dios es el único,que del mal puede sacar
el bien, aún de estas situaciones de abuso que han sido devastadoras. El
crucifijo en nuestras iglesias y en nuestra casa es un recordatorio
conmovedor de este gran misterio. El Calvario no fue el final de la
historia de Jesús. La tumba vacía de la mañana de la Pascua nos recuerda
que Jesús ha resucitado y que Él vive ahora entre nosotros, nos perdona y
nos da la paz. Lo único que necesitamos hacer para recibir estos dones es
pedírselos a Él.

En abril tuve que avisar a los empleados de la Arquidiócesis que algunos
de ellos iban a perder sus empleos y que los servicios que se brindan a
las parroquias e instituciones podrían ser reducidos debido a la
disminución y falta de fondos que la Arquidiócesis ha sufrido por el pago
de las indemnizaciones a las víctimas del abuso sexual que nos demandaron.
“La Arquidiócesis está básicamente en buena forma, pero la pérdida interna
que ha sufrido debido a los escándalos, que no hemos causado ni ustedes ni
yo, necesitará de medidas más radicales de las que yo me imaginaba. Ahora
debemos tomar una pausa, para sanar y de esta forma ganar fortaleza otra
vez”.

Jesús nos recuerda que todos necesitamos la ayuda de un doctor. Porque
todos nosotros hemos sido heridos por el pecado. Todos necesitamos
reconocer lo malo que hemos hecho y pedir perdón a Dios por haberlo
ofendido.

La noticia de la muerte del sacerdote John Goeghan el mes pasado, nos
conmocionó a todos nosotros. La publicidad que se le dieron a los casos de
abuso sexual a menores por parte de este sacerdote suscitó que otras
personas en todo el país empezaran a denunciar casos similares de abuso.
La hostilidad que se demostró hacia la persona del padre Goeghan es algo
que muchos de nosotros tristemente hemos compartido.

Pienso que es hora de que todos públicamente reconozcamos que solamente a
través del perdón y la reconciliación se puede dar la sanación en los
corazones y en la sociedad. Yo creo que para mí es más fácil escribir esto
que para alguno de ustedes, víctima del abuso. Pero es hora de poner en
práctica las enseñanzas cristianas de la reconciliación, pues éste es el
único camino hacia la recuperación espiritual de todos nosotros. Porque en
realidad, la mayoría de las personas salen adelante y continúan sus vidas
y los que se quedan atrás son aquellos que no quieren perdonar.

Quiero que sepan también que la Arquidiócesis de Pórtland continúa con sus
esfuerzos para resolver todas las demandas de abuso de menores por parte
del clero católico que se han denunciado en los últimos 18 meses. Estamos
trabajando con las víctimas que aún no se sienten satisfechas con la
manera en que nosotros hemos manejado estos casos. También quisiera
decirles que nosotros seguimos con las investigaciones de algunos casos
que se han presentado ambiguamente o que son inciertos en este momento.
 
 

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