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Archbishop's
Column by Archbishop John G. Vlazny |
Los Obispos de los Estados Unidos analizaron
la situación de la iglesia
18 de Julio de 2003
La reunión de este año de
los Obispos de los Estados
Unidos no fue el espectáculo que
resultó ser la reunión que
se llevó a cabo el año pasado
en Dallas, por lo menos no
fue así cuando se congregaron en
el salón de conferencias.
Sin embargo, parece ser que los reporteros
de los medios de
comunicación estaban esperando
el capítulo II, en lo que se
refería a la controversia que se
dio el año pasado en Dallas.
Previamente a la Conferencia, el periódico
local
"Oregonian" , reportó en sus titulares
del sábado que
"después de las declaraciones y
controversias que se dieron
en la Conferencia de Obispos el año
pasado, éstos están
planeando su reunión de este año
a puerta cerrada".
A estas alturas, todos ya conocen lo que
sucedió la
primavera pasada cuando la mayoría
de nuestros
compatriotas estuvieron presionando a
los Obispos
Católicos de este país a
solucionar "rápido" el terrible
escándalo de abuso sexual perpetrado
por algunos
miembros del clero de la iglesia católica.
Con mucho acierto y tristeza se puede decir
que este
escándalo ha sido la peor crisis
de toda la historia de la
iglesia católica de este país.
Desde el momento en que el
escándalo se suscitó, todos
los católicos de todas las
comunidades de este país, han dado
pasos muy importantes
para poner en marcha el proceso de remoción
de los
miembros del clero que cometieron algún
tipo de ofensas,
al mismo tiempo que se ayudó a
las víctimas de este crimen
espantoso. Por último se ha tratado
de restablecer la
confianza y la credibilidad, tanto en
los católicos, como en
las parroquias y en nuestros sacerdotes.
Durante los últimos doce meses,
tanto el Comité de
Revisión Nacional y la Oficina
de Protección de la Niñez y
la Juventud fueron establecidos como resultado
de la
Conferencia de los Obispos. La renuncia
del gobernador
Frank Keating como miembro del consejo
del Comité de
Revisión Nacional a principios
de junio, la verdad, no ha
contribuído para nada en esta difícil
situación. Algunas
encuestas que el Comité de Revisión
Nacional estaba
realizando con ciertos obispos no fueron
aceptadas.
Afortunadamente, los otros miembros del
Consejo han
perseverado en la tarea a la cual ellos
se comprometieron y
las preguntas que se suscitaron en las
encuestas han sido
respondidas.
Durante la reunión de los obispos
llevada a cabo la
primavera pasada, a diferencia de la reunión
del año
pasado, la agenda trató una variedad
de asuntos
relacionados con los Ministerios Episcopales
de la
Arquidiócesis. Por muchos años
hemos estado preparando
nuevos directorios nacionales para la
formación, el
ministerio y vida de los diáconos
permanentes, al igual que
hemos desarrollado el área de la
catequésis. Estos
documentos han estado en el proceso de
votación y se ha
retardado un poco el proceso para terminarlos
debido a que
tuvimos que concentrarnos en la crisis
de abuso sexual que
se dio en la Arquidiócesis.
Además de estos proyectos, otros
Comités han estado
trabajando en promover estudios acerca
del ministerio
laico, la colaboración de la mujer
y el clero, la agricultura y
la teología relacionada con las
misiones. A pesar de todo el
bullicio del escándalo, la vida
ha continuado como ustedes
se han dado cuenta. A veces me pongo a
pensar que si los
trabajadores de la salud se hubiesen visto
involucrados en
una controversia del tono de la nuestra,
el resto de nosotros
hubiésemos esperado que ellos continuaran
atendiendo a
sus pacientes. En forma similar, la iglesia
ha querido
continuar en su ministerio de servicio,
a pesar de que aún
navega en las aguas turbulentas de éste
escándalo.
El último día de la reunión,
yo me fui a caminar por
las calles de la ciudad de San Luis. El
periódico local "The
Chicago Tribune" está a la venta
al igual que aquí, en
muchas de las esquinas de la ciudad y
me detuve para leer
lo que decía el titular de la primera
página de ese día "El
escándalo opaca a los Obispos".
También se mostraba en
esa noticia la foto del Cardenal George,
de Chicago, con su
cabeza entre sus manos en posición
evidente de
preocupación, como si estuviera
sumido en la crisis. Pero
en realidad, el Cardenal George no pudo
haber estado más
animado durante la conferencia y positivo
e interesado en
una variedad de tópicos que se
desarrollaron en las sesiones
de la misma.
¿Qué estaba tratando de decir
el periódico a los
residentes de Chicago sobre su Obispo
ese día?
Obviamente los editores del mismo estaban
más
interesados en acentuar los aspectos negativos
que
lastimosamente son los que se llevan los
murmullos que se
escuchan en la calle. El periódico
nunca pensó en publicar
los avances obtenidos durante estos doce
meses, al igual
que reportar la buena voluntad y determinación
que han
tenido los obispos para resolver de la
mejor manera el
conflicto sin dejar a un lado ninguna
de las partes.
Inclusive nuestro periódico en inglés
"Catholic
Sentinel" publicó este titular
en su primera plana al
referirse a la conferencia: "Obispos americanos
se reúnen
en la ciudad de San Luis para discutir
sobre sus
escándalos". Infortunadamente,
la hipérbole es la regla del
día. Algunos de los que prepararon
la agenda de las
diversas reuniones de la conferencia debieron
cometer un
error al poner en el horario tres de las
cinco sesiones como
sesiones ejecutivas. Esto es inusual,
y yo, por cierto, me
sorprendí. Una de las sesiones
fue con los miembros del
Comité de Revisión Nacional
y el oficial de la oficina de
Protección Infantil, Kathleen McChesney,
para evaluar
cada una de las preguntas que han surgido
en varias
diócesis donde se han estado realizando
investigaciones en
torno a casos relacionados con la crisis
que la iglesia ha
estado viviendo. Igualmente, nosotros
queríamos establecer
cuáles eran nuestras responsabilidades
en lo que se refiere a
la auditoría que se realizará
en varias de nuestras diócesis,
para estar seguros de que estamos cumpliendo
con lo que se
establece en las normas de la Oficina
de Protección de la
Niñez y la Juventud, que fueron
aprobadas el año pasado.
Estas auditorías se realizarán
en todas las diócesis de
la nación en los meses venideros.
Al finalizar, el oficial de
la Oficina de Protección Infantil
preparará un reporte para
ser revisado por el consejo del Comité
de Revisión
Nacional. Por supuesto, como es de esperarse,
el reporte
será de dominio público
cuando esté listo.
Las otras dos reuniones ejecutivas de la
conferencia
que fueron de interés especial
para los obispos, en lo que se
refiere a las responsabilidades inmediatas
que nos
corresponden trataron los siguientes temas:
1) La
disminución de las prácticas
sacramentales entre los
católicos, al igual que la necesidad
de mejorar la
catequesis; 2) el papel de los laicos
católicos en llevar a
cabo la misión evangelizadora en
medio de la cultura
contemporánea, y 3) la identidad
y espiritualidad de los
obispos y sacerdotes. Como parte de las
presentaciones, se
entregaron los ensayos con lo cual se
tuvo la oportunidad
de aportar nuestro punto de vista. Esperamos
que estos
temas puedan ser desarrollados en la próxima
conferencia.
Si hubo alguna 'sombra' en el horizonte
de la
conferencia realizada en San Luis, éstas
fueron las
sospechas exageradas por los medios de
comunicación
católicos, tanto como los seculares
donde se especulaba
sobre "algunos obispos" que no querían
acatar las
decisiones que se fueran a aprobar en
esta conferencia.
Al respecto, les puedo decir que estoy
muy
comprometido en varias áreas que
demandan
responsabilidad de mi parte. Estas situaciones
difieren de
estado a estado y de diócesis a
diócesis. En Oregon,
nosotros estamos agobiados por la cantidad
de demandas
por los casos de abuso sexual y las cuales
han consumido la
mayor parte de nuestros recursos en el
trancurso del año.
Nosotros estamos haciendo lo posible para
garantizar
la protección de nuestros niños,
pero también estamos
haciendo todo lo que tenemos a nuestro
alcance para
responder a quienes vueron víctimas
del abuso y ahora
buscan justicia.
Ustedes pueden estar orgullosos del hecho
de que
nuestra iglesia católica está
respondiendo, a un costo muy
alto y en todos los niveles, a las demandas
que nuestros
conciudadanos han reclamado como parte
de su legítimo
derecho para buscar la indemnización
por los ultrajes a que
fueron sometidos.
Cuando obtengamos los resultados de la
encuesta que
se está realizando, ustedes podrán
entender la magnitud del
problema y lo que ha significado para
nosotros, pero de
igual forma se verá qué
tan difíciles han sido estos
problemas para las familias, las escuelas
y las
organizaciones juveniles. Este problema
del abuso sexual
no es solamente un problema de la iglesia
católica, es un
problema de la sociedad y todos debemos
trabajar para
definir las causas del mismo y encontrarle
soluciones.
Esta columna es un espacio para agradecer
a todos su
colaboración con la Arquidiócesis
en el cuidado y la
protección de la niñez y
la sanación de las víctimas de
abuso.